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martes, 11 de octubre de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
YES, WE CAN. (Cuarta parte)
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viernes, 20 de mayo de 2011
YES, WE CAN (Tercera Parte)
Artículo 21.
1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.
2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.
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jueves, 19 de mayo de 2011
YES, WE CAN. (Segunda parte)
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martes, 17 de mayo de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
De los primeros principios, o de la sucesión de imperios...
"Una disposición afortunada de las fibras del cerebro, una mayor o menor celeridad de la sangre, éstas son probablemente las únicas diferencias que la naturaleza establece entre los hombres. Sus espíritus, o el poder y la capacidad de sus mentes, muestran una verdadera desigualdad, cuyas causas no conoceremos nunca ni sobre ellas podremos razonar. Todo lo demás es efecto de la educación, y esta educación es el resultado de toda nuestra experiencia sensorial y de todas las ideas que hemos sido capaces de adquirir desde la cuna. Todos los objetos que nos rodean contribuyen a esta educación; las instrucciones de nuestros padres y de nuestros maestros sólo son una pequeña parte de ella."
viernes, 3 de diciembre de 2010
Virgencita, que me quede como estoy? No, gracias...
A veces hay decisiones importantes que hay que tomar con un pequeño margen de tiempo. Elecciones que conllevan riesgos, siempre asumibles, y que se presupone se hacen para cambiar a mejor. Me contaba una amiga de una amiga, que llevaba una semana "flirteando" con otro. Tenia un matrimonio estable (dentro de lo que es posible en un matrimonio), llevaban dos años y pico y parecía que había grandes posibilidades. Pero le faltaba algo. Ella, inconformista por naturaleza, sentía que era poco lo que el mundo le ofrecía y quería más. No estaba dispuesta a que lo más emocionante de su vida fuera colorear sus labios de rojo ruso.
Un día llegó a su oficina, casi una hora más tarde de lo habitual a causa de un atasco, y se lo planteó directamente a su jefe. "Si tienes un momento, me gustaría hablar contigo. Es personal, es urgente y tengo que comentarlo contigo hoy sin falta". Él, con los aires de superioridad que le caracterizaban, puso cara de interesante y le indicó que pasara. Cerró la puerta tras de sí y tomó asiento. "Hace tiempo que vengo pensando que necesito un cambio. Me siento estancada y esta relación laboral no me aporta satisfacción. Mis condiciones no mejoran y tengo una oferta, que me interesa y mucho." Su jefe, asintió con la cabeza, mostrando la empatía que jamás había demostrado antes y sin mirarla a los ojos le comentó: "Es una pena, a partir del mes de enero íbamos a mejorar tus condiciones: cobrarías lo que te corresponde por convenio según tu categoría, trabajarías el total de horas establecidas y ni una más, y pasarías, tras dos años y medio, a la situación de indefinida en la empresa". Ella, sin dudar ni un segundo y de buenas maneras, pero sin evitar añadir cierto toque de ironía comentó: "No lo dudo, pero no me interesa, gracias".
Se levantó de la silla, abrió la puerta con energía y se sintió libre. Llegando al despacho de recursos humanos, simplemente se despidió, ante el asombro (con algo de admiración) de sus compañeros. Cogió sus cosas, dejó su odiada Blackberry, y se marchó, sabiendo que no los echaría de menos, y convencida de sí ocurriría a la inversa. Enfrente del ascensor, esperaba a bajar de las alturas, a la vida real, apretando el botón de planta baja. Una vez salió a la calle, soltó una carcajada y montó en el coche, que estaba por cierto mal aparcado. Encendió el pitillo de la victoria y puso la radio. Y mientras volvía a pintarse los labios con rojo más soviético que nunca sonaba Iron Maiden.
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